Jóvenes tienen la palabra para hablar de “Lo que nos Une”

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ICONO_RET_02Líderes juveniles invitan a superar lo que nos divide, dejar la confrontación, la separación y los prejuicios, y poner énfasis en aquello que nos une.

Más y más jóvenes se vienen sumando a una reflexión compartida sobre la violencia y la xenofobia, generando acciones que van despertando conciencia y posibilidades de encuentro.

Desde Costa Rica, Ecuador, Panamá y Venezuela se hacen escuchar sus voces, con acciones socioculturales, promoción de valores, intervenciones públicas y encuentros que impulsan la integración y la protección de derechos.

L@s Jóvenes Tenemos la Palabra para decir “Lo que nos Une” from Comunicaciones RET en LAC on Vimeo.

Palabras que nos Unen: Unirnos más y tener Esperanzas

ICONO_RET_02Jóvenes que salieron de su país junto a sus familias para comenzar de nuevo, otros que estando en su nación también participan para generar espacios de convivencia, diálogo y construcción de paz. Estas son algunas de sus palabras, esas “palabras que nos unen”

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Esto ha significado demasiado, siento que este proceso nos ha unido más como grupo, nos ha ayudado a hacer trabajo más juntos, nos enseñó a ser más unidos y tener más esperanzas. Esta es una de las cosas más grandes que logró la Campaña “Lo que nos Une” a través del grupo. 

Estamos dando un paso grande, de empezar a encontrar las cosa buenas de los demás, entender que no hay ninguna barrera, no hay fronteras, que somos un sólo mundo y que lo que nos une son los sueños de querer salir adelante, de querer trabajar con los demás, de socializar para encontrar realmente lo que nos une, las cosas positivas.

Creo que la Campaña “Lo que nos Une” es romper barreras, va más allá de trascender las fronteras, es esparcir el mensaje de integración en nuestras comunidades y de todas las personas que a diario nos rodean. 

 

Palabras que nos unen: “las cosas pueden cambiar”

– Una joven que se hace líder de su vida y su comunidad –

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“Allá donde yo vivía comenzaron a matar jóvenes. Allá no es como aquí que se escucha más a los jóvenes y se puede hacer algo. Allá no se puede hablar, no puedes decir nada, las cosas se hacen y punto. Y cuando no estás de acuerdo, ahí es cuando comienzan a intervenir en tu vida, a tratar de callarte, que no hagas nada. Así que comenzaron a amenazar, nos dieron 24 horas para salir y salí del país pues. Fue muy duro. Lo más difícil para mi ha sido enterarme de las muertes que han pasado, también alejarme de mi familia. 

Cuando yo llegué a este país era un poco más reservada, me encerré mucho. Creo que mi zona de confort era estar conmigo misma, aislada. Pero poco a poco he aprendido a soltarme. Convivir con diferentes personas, poder sentir que no soy solamente yo, que hay diferentes personas que también han pasado por cosas difíciles, que han podido salir adelante. Mirar la otra cara de la moneda, que las cosas pueden cambiar, que no tenemos que estar aislados. 

Lo importante para mi ha sido saber que las cosas pueden cambiar, que hay que tener confianza, tener fe. Así he visto los cambios, aquí encuentro paz y puedo hacer cosas. Tengo muchas ganas de vivir mejor, de demostrarme que sí puedo y que no hay una barrera que vaya a detenerme. 

Aquí ya estoy bien, me siento bien en el colegio y con otros jóvenes. Estoy participando en varios proyectos, en comités juveniles. Aquí hay muchos problemas ambientales, entonces tratamos de hacer que oigan a los jóvenes, que se tenga una perspectiva diferente. Nosotros no estamos pintados en la pared. Así que espero poder seguir participando y haciendo cosas por esta comunidad que nos ha acogido tan bien.”