Festival Conviviendo sin Fronteras

Del 12 al 18 de diciembre se realizó en la Comunidad de La Carpio (Costa Rica) el 1er Festival Internacional Comunitario: Conviviendo Sin Fronteras. Este festival abrió diversos espacios de encuentro, para promover la solidaridad y fortalecer las redes de apoyo, como respuesta a aquello que nos separa, como vía para la superación de las divisiones y las fronteras. Esto se realizó a través de talleres para el fortalecimiento de redes de apoyo mutuo, teatro social y expresión corporal, junto con el apoyo de facilitadores provenientes de Suiza, España, Brasil, Argentina, Colombia y Venezuela.

Foto cortesía de Asociación Masaya

Este evento contó con el apoyo de RET Internacional, a través de la disposición de espacios en su sede de Costa Rica para la realización de distintas actividades en las que participaron también integrantes de Jóvenes Madiba. Este fue el caso del entrenamiento en Capoeira que compartieron días antes del inicio oficial del festival, o del conversatorio sobre experiencias de desarrollo comunitario en la cual se compartieron aprendizajes con líderes y organizaciones de Venezuela, Brasil y Alemania.

RET Internacional también lideró la realización del taller “Teatro de la Integración”, en el marco de la Campaña Regional LO QUE NOS UNE, el cual tiene como propósito explorar las resonancias en torno a la violencia y la resiliencia, abriendo un espacio para contar historias de superación personal y de abordaje de los desafíos asociados al desplazamiento forzado en la región de América Latina y el Caribe. En el “Teatro de la Integración” los participantes del Festival “Conviviendo sin Fronteras”, la mayoría de ellos personas jóvenes, compartieron una reflexión profunda sobre las fronteras, a través de la acción creativa que permite el Teatro Espontáneo. De esta forma, RET Internacional sigue promoviendo la integración.

Foto cortesía de Asociación Masaya

La agenda del Festival estuvo repleta de actividades de encuentro, creativas y de gran aprendizaje para todos los presentes: taller “Redes de Apoyo Mutuo” que fue facilitado por la Asociación Masaya (Costa Rica), con énfasis en la gestión de proyectos comunitarios; taller “¿Fronteras” conducido por el equipo de Maraña (Suiza-España), en el cual se analizó lo que es una frontera a través de juegos, bailes, cantos y escenas teatrales; taller “Teatro Periódico de Teatro do Oprimido”, por el Grupo Levante de Teatro do Oprimido (Brasil), en el cual los participantes realizaron escenas a partir de la lectura de noticias en prensa; taller “La Danza de Cada Uno”, con una invitada especial de Argentina, una experiencia para conectar con el movimiento interno y del propio cuerpo a través del fluir de las sensaciones.

El Festival “Conviviendo Sin Fronteras” culminó en el Día Internacional del Migrante, conectándose con el Festival Internacional de Cine sobre Migración para La Carpio (Costa Rica), organizado en conjunto con la Organización Internacional para las Migraciones de Costa Rica. Durante ese fin de semana también se realizaron presentaciones artísticas y recorridos en bicicleta, lo cual además representó una recuperación de los espacios públicos y un fortalecimiento del sentido de comunidad. En este entorno Jóvenes Madiba, junto a los jóvenes de ACAU, desarrollaron varios murales en la comunidad.

Foto cortesía de Asociación Masaya

Este 1er Festival “Conviviendo sin Fronteras” fue posible gracias a la gestión de la Asociación Masaya de Costa Rica, quienes lideraron el proceso de creación y organización del mismo junto al Grupo de Teatro Las Voces Del Viento de La Carpio (Costa Rica), El equipo de Maraña (España-Suiza), Grupo Levante de Teatro do Oprimido (Brasil). Contaron además con el apoyo de: Viceministerio de Juventud – Costa Rica, Parque La Libertada, Aso Codeca, ACAU, OIM Costa Rica, Teatro Giratablas, entre otros colaboradores individuales. RET International y Jóvenes Madiba también formaron parte de esa importante red de apoyo que permitió la realización del festival.

Las actividades realizadas en el festival fueron gratuitas y abiertas para todo público, y las cuales contaron con la participación de alrededor de 200 personas de todas las edades. Estas pertenecientes tanto a la comunidad de La Carpio como de otras regiones de San José y a otras partes del mundo (Francia, Suiza, España, Alemania, Venezuela, Brasil, Nicaragua, Argentina, Colombia).

RET es premiada por “Vivir la Integración”

– RET Internacional en Costa Rica –

Por su labor a favor de la integración de las personas refugiadas en Costa Rica, RET Internacional ha recibido el reconocimiento Vivir la Integración, que otorgan la Cámara de Comercio de Costa Rica (CCCR), la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME), la Asociación Empresarial para el Desarrollo (AED), la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la ONG Asociación de Consultores y Asesores Internacionales (ACAI).

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RET Internacional recibió este premio el pasado 23 de junio, en la mención “Comunicación y Sensibilización”, lo que es un reflejo del alcance de su labor brindando información y sensibilizando a funcionarios públicos y privados, así como a la población en general a través de encuentros, charlas, talleres y la Campaña “Lo que nos Une“.

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Desde el 2014 el programa Vivir la Integración entrega este premio, para reconocer los esfuerzos de entidades públicas, privadas y no gubernamentales en el proceso de integración de las población refugiada en costa Rica.

Otras organizaciones premiadas este 2016 en diversas categorías fueron: la Red de Jóvenes Sin Fronteras, el gobierno de Costa Rica, el Hospital México y numerosas empresas.

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Palabras que nos unen: “juntas somos más fuertes”

– Después de perderlo todo ha sido vital el apoyo de sus compañeras, quienes ahora son sus socias y amigas –

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“Cuando yo llegué fue con mi esposo. Nos vinimos sin saber qué era esto o dónde quedaba exactamente. Jamás habíamos escuchado de este lugar. Pero tuvimos que venirnos así de un día para el otro, apenas llegamos al refugio nos registraron y nos dijeron que nos iban a ayudar, esa misma noche ya sabíamos que no podíamos volver a casa y que sólo nos quedaba luchar para traer a las hijas. Así fue. 

Nosotros vivimos en ese albergue. Después llegaron mis hijas y fuimos todos buscando dónde vivir. Yo empecé a hacer unas empanadas, vendía avena, aquí y allá. Y en eso estaba cuando nos encontramos todas las del grupo, nos dimos ánimo porque fuimos aprendiendo a hacer otros platos, unos de aquí que yo no conocía, así que mi pequeño negocio fue creciendo. 

RET nos ha ayudado bastante y ahora tenemos nuestra Red de Servicios Alimenticios, estamos vendiendo la comida y buscando más clientes para avanzar y tener más fortalecido nuestro negocio. Nos han ayudado mucho las charlas psicológicas, las capacitaciones. Hemos compartido mucho, con las compañeras hemos creado amistad y ya nos vamos comprendiendo mejor. 

Yo antes pensaba que como era de otro país me tocaba no hacer nada de plano, pero ahora sé que no es así, que yo tengo derechos también. Ahora sé que juntas somos más fuertes y podemos mejorar”

Palabras que nos unen: “Lo que me impulsa son mis hijos”

-El futuro es incierto, pero en el presente esta madre llegó a un lugar de protección para ella y sus hijos –

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“A mí me estaban extorsionando, porque yo era comerciante. Yo tenía una miscelánea, se vende de todo un poquito, y a mí me pedían vacuna lo que llaman, me pedían plata y plata, entonces yo me negué. Yo decía por qué yo voy a tener que trabajar para unas personas así. Entonces empezaron a mandar llamadas, a tocar la puerta, hasta que ya un día en noviembre, como ya me habían hecho varias llamadas y todo, tiraron una granada en la casa, pero ese día yo no estaba, yo me había ido a surtir, los niños estaban estudiando, porque eso fue en horas de la mañana. 

Fue un momento muy tenso. Tuvieron que evacuar y todo, porque ese era un pueblo muy pequeño. Yo no regresé allá, una amiga me llevó a los niños donde yo estaba. A mí me tocó dejar mi negocio.

Yo tenía entendido que uno podía pedir refugio en otros países, porque hace unos años a mí me había sucedido lo mismo y yo me había desplazado, eso es duro, porque no es la tierra de uno y uno siempre apegada.

Yo tengo dos niños, una niña de 15 y el niño de 5 años, y para ellos ha sido duro pues, sobre todo para la niña, porque para ella ha sido bien difícil el cambio, dejar el estudio, dejar la familia, el ambiente.  

Ahora ya nos estamos como acomodando y ahí vamos. 

Lo que me impulsa son mis hijos, luchar por salir adelante por ellos, es lo que a mi me impulsa así como que me motiva porque, ellos son los que me hacen ser como soy. Yo no me puedo achicopalar.

Conseguí trabajo aquí a través de una amiga, ella me recomendó con una señora y con ella es que estoy trabajando. Todos los días, de lunes a sábado, salgo a las 5 de la mañana para casa de la señora, y hay días que salgo a las 4, o a las 5, o a las 6 de la tarde, hay días que me toca quedarme, y así. El niño me lo llevan en transporte al trabajo y se queda conmigo hasta que salgo. La niña si está más grande y se queda sola en la casa, ella estudia y hace sus cosas…

A futuro, no sé, yo por ahora estoy tratando de vivir el día a día, uno a veces planea y uno nunca sabe qué le tiene deparado el futuro… Pero yo por ahora espero montar mi negocio, y que mis niños estudien acá y mientras aquí me acepten, pues quedarme acá.”

Palabras que nos unen: “Tengo mucho entusiasmo por aprender”

– Mujer Joven y aprendiz, con sueños de una vida mejor para sí misma, para su madre y su hijo –

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“Mi mamá tenía una guardería. Entonces, yo tenía quince años y metí la pata. Me enamoré de una persona mayor que yo y pues quedé embarazada. Empecé a trabajar. Entonces, allá en Colombia había mucha violencia pues, las cosas se fueron haciendo cada día más difíciles. Teníamos una tía que vive acá en este país, ella nos dijo que nos viniéramos, que aquí se vivía bien y eso. Nos vinimos , mi mamá, mi bebé y yo. Mi primo ya estaba aquí.

En Colombia estaba la violencia. Aquí por lo menos se vive, aquí hemos sobrevivido pues gracias a Dios. Somos pobres, pero bueno. Se trabaja, eso es lo importante. Nosotros somos extranjeros y hemos podido sobrevivir acá.

Fue difícil porque al principio viajamos mucho, nos movimos mucho hasta llegar a este pueblo. Aquí tenemos nuestra parcela. Hemos tenido algunos inconvenientes por ser extranjeros, a mi primo se la han llevado por documentos y eso, lo han tenido preso. Aunque tenía su papel de refugiado le dijeron ´usted es extranjero´, y se lo llevaron. 

Pero estamos muy agradecidas con este país. Llegamos sin nada pero con trabajo nos compramos esta parcela. Tenemos una habitación y una cocina. Estoy muy agradecida con la vida. 

Aquí somos más una familia, mi mamá, mi tía, mi bebé. Ahora tenemos buenos vecinos, nos colaboramos. Y yo tengo mucho entusiasmo de aprender y ya estoy estudiando, que es lo más importante, preparándome para estar cada día mejor.”

El impacto de un enfoque integral

Resiliencia y autosuficiencia

Más de 100 mil personas, de las cuales el 85% son niños, niñas, adolescentes y jóvenes, han participado en los programas de RET Internacional en América Latina y el Caribe, entre los años 2008 y 2014. Son seis años de labor ininterrumpida en la región, con un crecimiento sostenido en términos de alcance, y un importante aprendizaje en procesos de atención a personas en situación de vulnerabilidad, afectadas por desplazamiento, distintas formas de violencia, conflictos armados o desastres de origen natural.

La metodología de acción y atención implementada viene evolucionando, a través de distintas líneas y áreas temáticas que conducen, en su conjunto, a lograr la activación de mecanismos de resiliencia y una adecuada integración en las comunidades de acogida en el caso de personas en necesidad de protección internacional.

El reto no es pequeño y RET Internacional lo ha venido afrontando durante estos años: que las personas refugiadas y solicitantes de asilo, así como las comunidades locales en situación de vulnerabilidad, reconstruyan sus redes de apoyo y tengan la posibilidad de ejercer más influencia en los asuntos que afectan su vida, a través de su empoderamiento. Por eso la estrategia de acción implica atención psicosocial, apoyo para acceso al sistema educativo, capacitación, sensibilización y contacto constante con autoridades públicas, empleabilidad y recuperación de medios de vida.

En el núcleo de toda esta dinámica está la educación, en su sentido más amplio, como vía de protección de la población en situación de vulnerabilidad. Es vital garantizar la continuidad educativa, la capacitación, el desarrollo de habilidades para la vida, porque solamente así las personas pueden sostenerse a sí mismas y construir su presente y futuro.

Esto es fundamental particularmente en la población de adolescentes y jóvenes, quienes tienen todo el potencial para transformar sus vidas, las de sus familias y comunidades, si cuentan con las herramientas adecuadas y las oportunidades para formarse y desarrollar sus talentos.

El proceso de participación y organización juvenil es un ejemplo relevante del trabajo de RET en América Latina y el Caribe, y que ha venido evolucionando a través de los años, produciendo espacios de articulación y aprendizaje para miles de jóvenes en Costa Rica, Ecuador, Panamá y Venezuela.

Así, en la actualidad tenemos a diversos grupos que conforman una red juvenil: Jóvenes Madiba en Costa Rica, Jóvenes X en Ecuador, EACAJ en Panamá y Jóvenes Activos en Venezuela. Con las características particulares de cada contexto,  estas agrupaciones juveniles vienen aumentando su nivel de organización en el desarrollo de actividades diversas, como talleres, foros, charlas, intervenciones en calle, encuentros deportivos, presentaciones teatrales, creación musical, producción audiovisual, trabajo de vocería, entre otros; todo ello para el abordaje de los temas que les inquietan: protección de sus derechos, informar y sensibilizar a la ciudadanía en torno a población refugiada y solicitante de asilo, prevención de la violencia basada en género, promoción de valores para evitar discriminación y xenofobia, entre otros.

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El proceso va más allá y llega incluso a la generación de actividades productivas que facilitan la recuperación de sus medios de vida, así como ofrecen sostenibilidad real al proceso que viene desarrollándose. Un ejemplo de ello es el Proyecto PEZ, de Jóvenes X, quienes ya tienen en funcionamiento un taller de serigrafía y confección de bolsos; otros jóvenes en los distintos países ofrecen servicios musicales, de arreglo del cabello y de las uñas, elaboración de jugos de frutas, y mucho más.

 De este modo estos jóvenes y sus familias activan y fortalecen su resiliencia, al impulsar los factores de protección. El reconocer las propias capacidades, encontrar el apoyo familiar incluso cuando se están redefiniendo los roles y relaciones, reconectarse con las aspiraciones y sueños, establecer proyectos de vida, incluirse y participar en estos grupos, sumarse a actividades culturales o deportivas, son una parte del proceso que permite el fortalecimiento de redes y el desarrollo de recursos personales, grupales y comunitarios.

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El trabajo de RET Internacional permite el impulso de estas agrupaciones juveniles hasta su articulación regional, así como su incidencia en distintos niveles. Es por ello que organiza un encuentro anual con el nombre “L@s jóvenes tenemos la palabra”, en el cual los y las jóvenes se reconocen, comparten experiencias y aprendizajes.

ICONO_RET_02El más reciente, realizado en el 2015, reunió a líderes jóvenes de Costa Rica, Ecuador, Panamá y Venezuela, quienes abordaron temas de reflexión y mostraron los resultados de sus actividades en proceso de integración sociocultural, desarrollo de la campaña regional “Lo que nos une” (contra la violencia y la xenofobia), y sus avances y logros en la recuperación de sus medios de vida a través de actividades productivas.

Trátese del joven en Costa Rica que brinda servicios de música para eventos y fiestas, de la joven en Venezuela que arregla manos y cabello, o del equipo en Ecuador que estampa camisetas, con cada acción ellos y sus redes maduran y se fortalecen.

Su incidencia trasciende las fronteras de lo local y nacional, dado que siguen sensibilizando a las autoridades de sus comunidades y países de acogida, además de participar en plataformas regionales para abordar temas de educación en situación de crisis o vulnerabilidad.

El alcance que tiene el vínculo entre los grupos de cada país, así como de las acciones que impulsan y desarrollan, generó una importante manifestación en el 3er encuentro regional “L@s jóvenes tenemos la palabra”.

Declaración2Los y las jóvenes participantes, representantes de sus equipos en cada localidad, abordaron diversas temáticas y mostraron el trabajo desarrollado, para finalmente producir una declaración regional -tiulada como el encuentro: “L@s jóvenes tenemos la palabra”-, a través de la cual ellos y ellas esperan hacerse escuchar y seguir avanzando en la protección de sus derechos.

Esta declaración es una manifestación de su fuerza y constancia, de las ganas que tienen de ser escuchados en su propuesta por promover la integración y la solidaridad en toda la región. Es también una confirmación de que hoy están más activos y presentes sus mecanismos de resiliencia, por lo cual la circunstancia desafiante que les ha tocado vivir, se convierte en gran oportunidad.

Sólo a través de la educación, de la participación, de la articulación de acciones, del reconocimiento digno del sujeto como tal, de la recuperación de su memoria y la reconexión con una comunidad, es posible lograr el desarrollo de la resiliencia y alcanzar la autosuficiencia de jóvenes.