Palabras que nos Unen: Unirnos más y tener Esperanzas

ICONO_RET_02Jóvenes que salieron de su país junto a sus familias para comenzar de nuevo, otros que estando en su nación también participan para generar espacios de convivencia, diálogo y construcción de paz. Estas son algunas de sus palabras, esas “palabras que nos unen”

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Esto ha significado demasiado, siento que este proceso nos ha unido más como grupo, nos ha ayudado a hacer trabajo más juntos, nos enseñó a ser más unidos y tener más esperanzas. Esta es una de las cosas más grandes que logró la Campaña “Lo que nos Une” a través del grupo. 

Estamos dando un paso grande, de empezar a encontrar las cosa buenas de los demás, entender que no hay ninguna barrera, no hay fronteras, que somos un sólo mundo y que lo que nos une son los sueños de querer salir adelante, de querer trabajar con los demás, de socializar para encontrar realmente lo que nos une, las cosas positivas.

Creo que la Campaña “Lo que nos Une” es romper barreras, va más allá de trascender las fronteras, es esparcir el mensaje de integración en nuestras comunidades y de todas las personas que a diario nos rodean. 

 

Palabras que nos unen: “las cosas pueden cambiar”

– Una joven que se hace líder de su vida y su comunidad –

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“Allá donde yo vivía comenzaron a matar jóvenes. Allá no es como aquí que se escucha más a los jóvenes y se puede hacer algo. Allá no se puede hablar, no puedes decir nada, las cosas se hacen y punto. Y cuando no estás de acuerdo, ahí es cuando comienzan a intervenir en tu vida, a tratar de callarte, que no hagas nada. Así que comenzaron a amenazar, nos dieron 24 horas para salir y salí del país pues. Fue muy duro. Lo más difícil para mi ha sido enterarme de las muertes que han pasado, también alejarme de mi familia. 

Cuando yo llegué a este país era un poco más reservada, me encerré mucho. Creo que mi zona de confort era estar conmigo misma, aislada. Pero poco a poco he aprendido a soltarme. Convivir con diferentes personas, poder sentir que no soy solamente yo, que hay diferentes personas que también han pasado por cosas difíciles, que han podido salir adelante. Mirar la otra cara de la moneda, que las cosas pueden cambiar, que no tenemos que estar aislados. 

Lo importante para mi ha sido saber que las cosas pueden cambiar, que hay que tener confianza, tener fe. Así he visto los cambios, aquí encuentro paz y puedo hacer cosas. Tengo muchas ganas de vivir mejor, de demostrarme que sí puedo y que no hay una barrera que vaya a detenerme. 

Aquí ya estoy bien, me siento bien en el colegio y con otros jóvenes. Estoy participando en varios proyectos, en comités juveniles. Aquí hay muchos problemas ambientales, entonces tratamos de hacer que oigan a los jóvenes, que se tenga una perspectiva diferente. Nosotros no estamos pintados en la pared. Así que espero poder seguir participando y haciendo cosas por esta comunidad que nos ha acogido tan bien.” 

Palabras que nos unen: “juntas somos más fuertes”

– Después de perderlo todo ha sido vital el apoyo de sus compañeras, quienes ahora son sus socias y amigas –

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“Cuando yo llegué fue con mi esposo. Nos vinimos sin saber qué era esto o dónde quedaba exactamente. Jamás habíamos escuchado de este lugar. Pero tuvimos que venirnos así de un día para el otro, apenas llegamos al refugio nos registraron y nos dijeron que nos iban a ayudar, esa misma noche ya sabíamos que no podíamos volver a casa y que sólo nos quedaba luchar para traer a las hijas. Así fue. 

Nosotros vivimos en ese albergue. Después llegaron mis hijas y fuimos todos buscando dónde vivir. Yo empecé a hacer unas empanadas, vendía avena, aquí y allá. Y en eso estaba cuando nos encontramos todas las del grupo, nos dimos ánimo porque fuimos aprendiendo a hacer otros platos, unos de aquí que yo no conocía, así que mi pequeño negocio fue creciendo. 

RET nos ha ayudado bastante y ahora tenemos nuestra Red de Servicios Alimenticios, estamos vendiendo la comida y buscando más clientes para avanzar y tener más fortalecido nuestro negocio. Nos han ayudado mucho las charlas psicológicas, las capacitaciones. Hemos compartido mucho, con las compañeras hemos creado amistad y ya nos vamos comprendiendo mejor. 

Yo antes pensaba que como era de otro país me tocaba no hacer nada de plano, pero ahora sé que no es así, que yo tengo derechos también. Ahora sé que juntas somos más fuertes y podemos mejorar”

Palabras que nos unen: “Lo que me impulsa son mis hijos”

-El futuro es incierto, pero en el presente esta madre llegó a un lugar de protección para ella y sus hijos –

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“A mí me estaban extorsionando, porque yo era comerciante. Yo tenía una miscelánea, se vende de todo un poquito, y a mí me pedían vacuna lo que llaman, me pedían plata y plata, entonces yo me negué. Yo decía por qué yo voy a tener que trabajar para unas personas así. Entonces empezaron a mandar llamadas, a tocar la puerta, hasta que ya un día en noviembre, como ya me habían hecho varias llamadas y todo, tiraron una granada en la casa, pero ese día yo no estaba, yo me había ido a surtir, los niños estaban estudiando, porque eso fue en horas de la mañana. 

Fue un momento muy tenso. Tuvieron que evacuar y todo, porque ese era un pueblo muy pequeño. Yo no regresé allá, una amiga me llevó a los niños donde yo estaba. A mí me tocó dejar mi negocio.

Yo tenía entendido que uno podía pedir refugio en otros países, porque hace unos años a mí me había sucedido lo mismo y yo me había desplazado, eso es duro, porque no es la tierra de uno y uno siempre apegada.

Yo tengo dos niños, una niña de 15 y el niño de 5 años, y para ellos ha sido duro pues, sobre todo para la niña, porque para ella ha sido bien difícil el cambio, dejar el estudio, dejar la familia, el ambiente.  

Ahora ya nos estamos como acomodando y ahí vamos. 

Lo que me impulsa son mis hijos, luchar por salir adelante por ellos, es lo que a mi me impulsa así como que me motiva porque, ellos son los que me hacen ser como soy. Yo no me puedo achicopalar.

Conseguí trabajo aquí a través de una amiga, ella me recomendó con una señora y con ella es que estoy trabajando. Todos los días, de lunes a sábado, salgo a las 5 de la mañana para casa de la señora, y hay días que salgo a las 4, o a las 5, o a las 6 de la tarde, hay días que me toca quedarme, y así. El niño me lo llevan en transporte al trabajo y se queda conmigo hasta que salgo. La niña si está más grande y se queda sola en la casa, ella estudia y hace sus cosas…

A futuro, no sé, yo por ahora estoy tratando de vivir el día a día, uno a veces planea y uno nunca sabe qué le tiene deparado el futuro… Pero yo por ahora espero montar mi negocio, y que mis niños estudien acá y mientras aquí me acepten, pues quedarme acá.”

Palabras que nos unen: “Tengo mucho entusiasmo por aprender”

– Mujer Joven y aprendiz, con sueños de una vida mejor para sí misma, para su madre y su hijo –

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“Mi mamá tenía una guardería. Entonces, yo tenía quince años y metí la pata. Me enamoré de una persona mayor que yo y pues quedé embarazada. Empecé a trabajar. Entonces, allá en Colombia había mucha violencia pues, las cosas se fueron haciendo cada día más difíciles. Teníamos una tía que vive acá en este país, ella nos dijo que nos viniéramos, que aquí se vivía bien y eso. Nos vinimos , mi mamá, mi bebé y yo. Mi primo ya estaba aquí.

En Colombia estaba la violencia. Aquí por lo menos se vive, aquí hemos sobrevivido pues gracias a Dios. Somos pobres, pero bueno. Se trabaja, eso es lo importante. Nosotros somos extranjeros y hemos podido sobrevivir acá.

Fue difícil porque al principio viajamos mucho, nos movimos mucho hasta llegar a este pueblo. Aquí tenemos nuestra parcela. Hemos tenido algunos inconvenientes por ser extranjeros, a mi primo se la han llevado por documentos y eso, lo han tenido preso. Aunque tenía su papel de refugiado le dijeron ´usted es extranjero´, y se lo llevaron. 

Pero estamos muy agradecidas con este país. Llegamos sin nada pero con trabajo nos compramos esta parcela. Tenemos una habitación y una cocina. Estoy muy agradecida con la vida. 

Aquí somos más una familia, mi mamá, mi tía, mi bebé. Ahora tenemos buenos vecinos, nos colaboramos. Y yo tengo mucho entusiasmo de aprender y ya estoy estudiando, que es lo más importante, preparándome para estar cada día mejor.”

Palabras que nos unen: “por eso sigo siempre con esa esperanza”

– UNA MADRE QUE ES EJEMPLO DE CONSTANCIA, QUIEN CON SU TRABAJO DIARIO LEVANTA SU HOGAR –

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“Yo vine por la violencia que se formó en mi pueblo, se formó una violencia demasiado dura y por eso nos desplazamos a este lugar. Nosotros fuimos desplazados dos veces, estábamos primero en una comunidad como esta, allí bombardearon todo eso, y nos tuvimos que desplazar a otro pueblo. Pero se formó la violencia con los paramilitares y la guerrilla y eso se volvió un desastre. Pudimos escapar. 

Ahora estamos mejor. Por un lado me siento mejor que en donde vivía, porque allá uno no podía dormir en paz, y eso es una cosa muy triste, que uno no sepa cuándo lo van a matar. Yo decía dentro mí, si yo no soy delincuente, no soy paramilitar, no soy guerrilla, ¿por qué me tiene que tocar a mí?

Yo empecé con un molino de mano y me echaba hasta tres horas moliendo un cubo de maíz a mano, y vendía,  y así… Pero me cansaba mucho, porque moler ese maíz así es bien duro. Ahora tengo un molino eléctrico, la cosa está mejor. Ahora necesito una refrigeradora, porque vamos a poner que yo hago 200 bollos ¿y si no los vendo en el día? Bueno, los puedo meter en el refrigerador.

Soy ama de casa, tengo como 7 muchachos y ahora estoy en embarazo. Aquí me dedico a hacer tortillas. Mi marido no tiene trabajo estable. Le pagan por día y aquí a veces eso no alcanza ni para hoy. También tengo unas niñas que están estudiando y necesitan el apoyo mío. Hay veces que… A veces no tengo el recurso como darle quizás lo que ellas necesitan.

El negocio de las tortillas me sirve mucho, porque yo con esas tortillas compré este cemento para este piso de mi casa. A las hijas yo también a veces les he doy algo, porque a veces necesitan y yo a veces les doy. También tenía un ahorrito allí que me ha servido mucho, porque el marido mío vino y se metió un machetazo aquí en la mano, le cogieron 7 puntos; con los ahorros es que nos hemos mantenido. Por eso yo no quiero que mi proyecto se caiga. RET me ha ayudado en eso, en las capacitaciones para llevar mis cuentas, y con la refrigeradora.

Por eso yo sigo siempre con esa esperanza, con la ayuda de Dios de seguir adelante. “

PALABRAS QUE NOS UNEN: “QUIERO HACER GRANDES COSAS”

– UNA JOVEN MADRE QUE RECUPERA SUS SUEÑOS Y LA POSIBILIDAD DE REALIZARLOS –

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“Bueno, de allá salimos toda nuestra familia junta, pues mucho conflicto armado. Gente armada de un lado y otro lado, y peleaban mucho. Y como era así, y pues nosotros nos asustábamos. Yo me asustaba porque no tenía para mantener a mi hija sola, entonces dije ´yo sí me voy´. Y nos vinimos. Llegamos fue a trabajar. 

Al principio no nos visitaban los vecinos y nosotros tampoco porque de pronto les caemos mal por ser de otro país. Pero no, después conocimos a RET y ellos nos hablaron de cómo comunicarnos con los vecinos, cómo tenemos que tratar a las personas desconocidas y todo; y ahí empezamos. Ya me la llevo súper bien con los vecinos y todo. Ha sido muy bueno.

Yo estoy cosiendo. Empezamos fue porque le dije a los vecinos y a la gente a las reuniones de junta, que yo coso y también remiendo, pongo cierres.. . Y fueron a la casa. Subían a mi casa y me traían y yo remendaba y colocaba los cierres. Fácil. Así empezó todo.

Por eso no falto al curso de costura y RET nos está ayudando, me ayudó con la máquina de coser. En el curso Somos como diez allí aprendiendo. Desde que empezamos a hacer el curso empecé a hacer una blusa y ya la hice. Básica, pues; pero sí, la hicimos.

Pues, lo más difícil para mí cuando me vine para acá fue al principio cuando llegué y no tenía dónde buscar un trabajo para mantener a mi hija. Y sí fue difícil para mí en un primer momento, los primeros días. Ahora es más fácil, ya con la máquina me defiendo muy bien.

Con el dinero que gano voy a comprar tela, y algo va para la casa, para comida. Otro poco para los útiles de mi hija que ya va al colegio aquí. 

Yo tengo mi sueño, yo quisiera ser buenísima en costura. Por ejemplo en vestidos de novia, y hacer los mejores vestidos de eso de las modelos que pasan. No soy muy estudiada, pero sí quisiera hacer esos vestidos así para las modelos. Quiero hacer cosas grandes, no quedarme solamente en pegar los remiendos.

Palabras que nos unen: “Aquí se puede salir adelante”

-ELLA ENCONTRÓ UN LUGAR SEGURO PARA TRABAJAR Y ALCANZAR LA ESTABILIDAD –

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“Uno a veces no elige dónde va a nacer o dónde se cría. Yo nací en un territorio fuerte en violencia, por la guerrilla. Hubo un tiempo que todo era bueno, nuestros padres creían que ahí iban a conseguir las cosas, había trabajo… Mis abuelos son de allá, mi mamá es de allá, así que allá parecía que íbamos a estar bien.

Pero de un momento a otro hubo muchos sucesos de violencia, de guerra. Mi mamá nos sacó a nosotros muy jóvenes, nos dijo que nos teníamos que ir, así que nos movimos a una ciudad grande de Colombia. Esa fue mi primera salida, y fue tan duro que tuvimos que volver. 

Yo llegué a seguir allá en mi casa hasta hacerme una adulta, en ese pueblo me casé. Uno se puede acostumbrar a todo. Pero luego a mi esposo lo hirieron, lo levantó una granada. Luego de eso no pararon las amenazas, las presiones. Me tocó salir una segunda vez, pero esta vez para otro país. Ahora era yo, como mujer adulta, quien tomaba la decisión.

Llegamos los dos, mi esposo y yo, con dinero para apenas comer por unos tres días, sin papeles y sin trabajo. Veníamos a salvaguardar nuestra vida, pero no sabíamos qué nos esperaba. Entonces algo sentí, uno se enseña como a ser fuerte por venir de una tierra tan conflictiva, que me hizo levantarme a pesar del dolor. Con el dinerito que traíamos compré unos pantis y luego los vendí con algo de ganancia… Así empezó todo. En poco tiempo ya estaba comprando al mayor. Llegó un momento que ganaba más, entonces compraba más, y así poco a poco fue creciendo y creciendo.

Yo siento que este país es… como un refugio para las personas que quieren salir adelante. Aquí se puede. Yo tenía año y medio de estar acá y ya tenía donde vivir, tenía un techo. Todo era trabajo, yo he vendido de todo, hasta terrenos, porque no le tengo miedo al trabajo… Al año y medio estábamos estables.

Esto para mí fue, primeramente, una bendición de Dios. Y también gracias a personas que me ayudaron y no me dejaron perder la confianza en mí y en lo que podía lograr.”

Palabras que nos unen: “todo por mi hijo”

– ella ha superado las más extremas situaciones por el amor a su hijo. “con esfuerzo y dedicación todo se consigue” –

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“Soy colombiana, tengo 25 años, mi hijo tiene 7. Llegué acá hace más o menos un año, desafortunadamente por problemas de la guerrilla. Llegar a este país es complicado porque uno no conoce a nadie, no hay a dónde llegar. Mucha gente lo rechaza a uno, lo tratan mal, pero entre todas las personas siempre hay algunas buenas, personas que quieren brindar su apoyo, que le colaboran y lo guían. Afortunadamente yo he encontrado personas así, me han dado la mano.

Cuando yo llegué no sabía dónde colocar a mi hijo a estudiar. No sabía nada… Después de todo lo que me ha tocado vivir, me ha tocado pasar hambre, sufrir… Por circunstancias, la violencia nos arrebató todo, así que lo único que pudimos hacer fue salvar la vida, y así llegamos hasta aquí, con nada.

Pero nos ayudaron, las organizaciones y las personas me guiaron para poner a mi hijo a estudiar, y después conseguí un trabajo aquí en la heladería. Y así vamos saliendo adelante, con mi hijo que es mi gran apoyo, porque uno por los hijos hace cualquier cosa, yo lo único que quiero es ver a mi hijo bien. Todo por mi hijo. 

Ahora tengo a mi hijo estudiando, gracias a Dios tengo un trabajo con qué sobrevivir, mejoré porque ya conozco cosas, ya me sé mover en la ciudad, estoy más despierta, sé que si tengo un problema tengo que seguir adelante. Uno tiene que vivir el día a día porque a veces en la vida sólo se tiene una oportunidad y hay que aprovecharla.

Quiero decir a todas las personas que se vean en esta situación difícil, que todo en la vida con esfuerzo y dedicación se consigue”.

Palabras que nos unen: “nos hemos recuperado y seguimos”

– una familia que lo perdió todo y sin embargo se ha mantenido unida. Ese es su mayor logro –

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“Aquí estoy con mi esposo y mis dos hijas. Gran parte de mi familia está aquí también, porque vivíamos en un pueblo muy difícil. Por eso tuvimos que salir de nuestro país.

La guerrilla se apoderó del pueblo. Ellos llegaron y mataron a todos los del ejército. Ellos llegaron y empezaron a matar gente, mataron a gente que conocíamos. Llegó un momento en que ya no podíamos salir, teníamos mucho miedo por la violencia. Ellos recogían a los más jóvenes para que les ayudaran, obligados… Nuestras niñas estaban pequeñas, pero ya sabíamos lo que podía pasar. Por eso nos fuimos.

Aquí ya fue diferente… Hemos ido poco a poco. Mi esposo ha ido sacando de a poquito, comprándose, por decir, un taladro, un martillo, y así fue comprando hasta que por último fue montando su negocio, la carpintería. Nos unimos todos en la familia y comenzamos, hicimos nuestro primer mueble y lo vendimos, luego otro y así, trabajando en el patio de la casa, ahí nos acomodábamos. Cuando tenía que lacar todo el mundo se encerraba en el cuarto para que no llegara el olor. Poco a poco hemos venido creciendo y ya hubo una vez que tuvimos la carpintería aparte de la casa, en otro terreno. Pero eso lo perdimos y volvimos a empezar.

Hemos tenido algunos problemas por ser extranjeros. A veces la gente no sabe por qué estamos aquí y tuvimos problemas, que han afectado a nuestro trabajo y a la familia… Pero gracias a Dios hemos seguido adelante y ahora tenemos de nuevo la carpintería y seguimos haciendo muebles. Poco a poco, con ayuda de otras personas y organizaciones, hemos vuelto a salir adelante y hemos recibido también apoyo psicológico.

Lo más importante que hemos logrado es que estamos unidos, y estamos logrando darles a nuestras hijas lo que necesitan. Nosotros caímos, pero nos hemos recuperado y seguimos juntos.”