MEMORIA Y ENCUENTRO

Cohesión a través del reconocimiento de la historia del refugiado

Liderando el proceso de las redes socioculturales, están los grupos juveniles Madiba en Costa Rica, Jóvenes X en Ecuador, EACAJ en Panamá y Jóvenes Activos en Venezuela. Ellos son la punta más visible de un conjunto de agrupaciones que, desde cada país, permite la organización y participación activa de muchos jóvenes sensibilizados, con conciencia social y compromiso con la transformación de su realidad.

La mayor parte de ellos están en condición de refugiados, pues se han visto obligados a desplazarse desde Colombia a otros países, producto del conflicto armado. Han perdido todo, incluyendo familiares y amigos; se han visto forzados a dejar la escuela y poner en suspenso su presente y futuro.

Ha tomado tiempo impulsar el entramado de vínculos que en la actualidad mantiene a estos grupos funcionando, a los jóvenes trabajando juntos y sumando a otros a sus propuestas. Hay un conocimiento que comparten: lo difícil que es el llegar a un nuevo país, las adversidades que se enfrentan en el proceso de adaptación e integración a otro contexto.

Uno de los elementos relevantes que impulsa su encuentro y cohesión, es el reconocer que no están solos en las circunstancias que han atravesado. Dialogar y contar su propia historia, junto a otros jóvenes que pasaron por situaciones similares, les ayuda a reconocerse, aceptar lo que experimentaron y comenzar a creer que es posible superar el impacto emocional que tuvieron en ellos esas vivencias. Esto sin perder el matiz de la individualidad.

“Antes no teníamos claro lo que nos unía, ahora sabemos que lo que nos une es la diversidad. Ahora uno valora más a sus compañeros y el interés sobre lo que tenemos en común”. (Joven refugiado en Costa Rica).

El poder reivindicar el propio relato y la perspectiva personal sobre el desplazamiento y la situación del ser refugiado, constituye la posibilidad de reconstruir la dignidad y ser reconocido como persona, como individuo. De esta manera es posible superar los estereotipos y prejuicios que producen otras formas de violencia y discriminación, así como el desarrollo de fortalezas para enfrentarlos en caso de presentarse. Se produce un cambio relevante de perspectiva y se impulsa una visión más amplia del sí mismo y de los demás.

“… Se está dando la oportunidad para que refugiados de cualquier parte del mundo expresemos lo que sentimos. Esto también es favorable para la comunidad refugiada o migrante, porque invita a las personas a darse cuenta de que hay más cosas que nos unen que la que nos separan, y eso genera en mi un alivio”. (Joven refugiado en Ecuador).

Se dialoga, se reflexiona, se cuentan las propias historias, se comparten relatos a través del teatro, se realizan intervenciones de calle. Los grupos juveniles vienen desarrollando un proceso para su integración en las comunidades, y para hacer frente a las manifestaciones de violencia y xenofobia. Ello pasa por la recuperación de la propia memoria, el ser capaces de mirar y mostrar a otros lo vivido, así como encontrar aquello que les vincula.

Así ha visto su nacimiento la campaña “Lo que nos Une”, para colocar la mirada en aquello que nos conecta como seres humanos, en una tentativa de vencer a la discriminación.

“La campaña me ha enriquecido mucho, porque cuando llegué estaba en un círculo que tenía una perspectiva negativa del nacional porque hablaba mal del extranjero, pero en el transcurso de la campaña me ha permitido saber que no es así, saber que así como hay gente que tiene xenofobia hay otra que no, que se enfoca en que hay que darnos cuenta que estas percepciones nos hacen daño porque no cultivan nada”. (Joven refugiada en Panamá).

En la experiencia subjetiva de los grupos juveniles y a través de su participación en las redes socioculturales, la participación integrada y la inclusión se convierten en posibilidad real, en un constructo elaborado por ellos mismos a través de su participación sostenida, la fuerza de sus nexos y la confianza que comparten y transmiten a otros.

“Siempre hay algo de temor a ser rechazados. Pero hemos podido hacer que la gente entienda y nosotros entender, que hay más gente que piensa bien que la que piensa mal; somos más los que entendemos”. (Joven refugiada en Venezuela).

RET continua abriendo espacios y posibilidades de encuentro entre jóvenes refugiados, migrantes y nacionales; facilita con su acción que las comunidades conozcan de sus experiencias, y así reconozcan la responsabilidad compartida en torno a vidas que se han visto afectadas tan profundamente por la violencia.

Ver también:

DE LA MEMORIA A LA REPARACIÓN SIMBÓLICA – Proceso  sobre la memoria histórica.

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