De la Vulnerabilidad a la Sostenibilidad

Imagen1Una de las desgarraduras más significativas de los pueblos de América Latina y el Caribe son las migraciones forzadas. Estas son producto de exigentes condiciones, violencia y altos niveles de vulnerabilidad. Adolescentes y jóvenes son en general los más afectados, al convertirse en refugiados, desplazados o encontrarse en contextos frágiles o de alto riesgo.

Causas y consecuencias se conectan en un círculo vicioso: desplazamientos, violencia y precarias condiciones que aumentan la vulnerabilidad, elementos que se refuerzan unos a otros. La intervención de RET muestra que la educación es el pilar que puede tanto proteger como generar mejores condiciones para las familias, y los actores clave para esta transformación son los jóvenes.

Es imprescindible sostener condiciones adecuadas para que la población joven pueda desarrollarse, aprender lo necesario para la vida, compartir valores y reconocerse como sujetos de derechos. Una muestra de las necesidades urgentes de los NNAJ es la crisis de menores de edad migrando desde Centroamérica y México hacia los Estados Unidos.

Este movimiento ha venido aumentando sostenidamente; según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados – ACNUR, el número total de detenciones de niños no acompañados provenientes de estos países (El Salvador, Guatemala y Honduras) por Aduana y Protección de Frontera de los Estados Unidos aumentó de 4.059 en el año fiscal 2011 a 10.443 en 2012 y luego nuevamente a más del doble, 21.537 en el año fiscal 2013. [i]

En este estudio ACNUR plantea que las razones de este fenómeno son múltiples y actúan de forma simultánea: violencia social, violencia intrafamiliar, exclusión, son las principales.

RET ha brindado ayuda humanitaria y protección a gran parte de la población refugiada en América Latina desde el año 2006, y esta experiencia ha generado significativos aprendizajes.

Es necesario proveer a jóvenes y adolescentes en contextos frágiles de las condiciones necesarias para su desarrollo, protegerlos ante cualquier tipo de condición que ponga en peligro su dignidad o su integridad física o psicológica.

El ciclo virtuoso que plantea RET integra atención psicosocial, educación y desarrollo de medios de vida; en su conjunto estos componentes aseguran protección. Esta aproximación integral posibilita la participación activa de los jóvenes como agentes de cambio positivo en sus comunidades que lleven a resultados sustentables.[ii]

Este es el proceso que adelanta esta organización, alcanzando solo en los dos años recientes a más de 2.400 familias y alrededor de 15.000 personas en Venezuela, Colombia, Ecuador, Costa Rica y Panamá. Los resultados muestran un modelo de atención que está generando una transformación real en la vida de muchos jóvenes latinoamericanos y sus familias.


[i] Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados – ACNUR. Niños que huyen. Ginebra, 2010.

[ii] RET – Protegiendo a Través de la Educación. Acciones para la resiliencia de la niñez y la juventud. Guía para gobiernos. Panamá, 2013.

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